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En la
obra colectiva Andalucía en la Curva del Níger, publicada por la
Universidad de Granada en 1987, que constituyó la memoria de la I Expedición
Científica y Cultural de la Universidad de Granada a la Curva del Níger
(Diciembre 1984-Enero 1985), ofrecía unas quinientas palabras de origen árabe,
andalusí o español, que se conservan en el songhay, lengua hablada por los
Arma, descendientes de los andalusíes que hace ahora cuatrocientos años
protagonizaron una gesta histórica al conquistar el imperio songhay de Mali.
La II
Expedición Científica y Cultural de la Universidad de Granada a la Curva del Níger,
que tuvo lugar tres años más tarde, en los meses de marzo y abril de 1988, y
en la que figuraba, al igual que en la primera, como arabista y secretario, me
proporcionó la oportunidad de aumentar considerablemente los datos de que
disponía para el estudio de la influencia árabe y española en la lengua
songhay adoptada por los Arma.
Presento
hoy, pues, un elenco de términos de indudable origen árabe, andalusí, magrebí
o español notablemente ampliado, en la esperanza de incrementarlo aún más en
próximas ocasiones.
La
actual República de Malí, conocida anteriormente, junto con otras zonas limítrofes,
como Sudán o "país de negros", recuperó, al acceder a la
independencia el 22 de septiembre de 1960, el antiguo y prestigiosos nombre del
imperio medieval que abarcaba los territorios comprendidos entre la Curva del Níger
y la costa atlántica.
Con una
superficie de 1.240.000 kilómetros cuadrados, comprendidos entre los 10º y 24º
de latitud norte, constituye una encrucijada geográfica de gran importancia, ya
que tiene fronteras con Mauritania, Senegal, Guinea-Conakry, Costa de Marfil,
Burkina Fasso (antiguo Alto Volta), Níger y Argelia.
Esta
situación y los complicados acontecimientos históricos que en ella se
sucedieron hacen que su población, estimada actualmente en cerca de siete
millones de habitantes, esté constituida por un abigarrado mosaico de etnias,
poseedoras cada una de su propia lengua,
teniendo que recurrir como "lingua franca" al uso del francés,
declarado idioma oficial desde la independencia.
Entre
los sedentarios de raza negra, el grupo étnico más numeroso, con unos dos
millones de representantes, es el mandingo, que engloba a
los malinkés, afincados en la región de la capital, Bamako, y que se
extienden por toda la zona meridional del país, hasta los confines de Guinea,
por el sur, y del Senegal, por el oeste, y se dedican preferentemente al
comercio, y los bambaras, que pueblan el país, desde Mauritania, al norte,
hasta Costa de Marfil, al sur, en su mayoría cultivadores, teniendo como centro
la ciudad de Segú (Ségou). Un grupo minoritario de bambaras, los somonos, se
dedican sobre todo a la pesca en el delta inferior del río Níger, en armonía
con los bozos y los sorkos. Las lenguas mandingas, el malinké, y especialmente
el bambara, son habladas por los dos tercios de la población, que se concentra
principalmente en esta zona meridional, cuyo centro es Bamako, aunque en zonas
próximas a la frontera de Costa de Marfil y de Burkina Fasso (Alto Volta), se
habla otra lengua del mismo tronco, el diula.
El grupo
étnico de los soninké o sarakolé, llamados también marka, está formado por
unas 500.000 personas y se asientan en el extremo occidental del país, junto a
las fronteras senegalesa y Mauritania, de donde son originarios.
Los
bozos, que se llaman a sí mismos sorkos, se encuentran entre los más antiguos
pobladores del delta interior del Níger. Practican la pesca, desde Yenné o
Djenné al lago Debo.
Los
dogón,
excelentes guerreros, no han tenido jamás las ansias de expansión y dominio de
sus vecinos los songhay y los malinkés. Originarios del mítico país de Manda
o Mandé, al este de Bamako, se vieron obligados, con la invasión islámica, a
refugiarse en la meseta y acantilados de Bandiagara, donde hubieron de resistir
o soportar las sucesivas dominaciones de los songhay de Gao, los bambaras de
Segú,
los fulanis, fulbé, pûl o peul de Màsina (Macina), los takruris o toucouleurs
del país de Takrûr, y la ocupación francesa.
Escindidos
en tres tribus, ocupan la meseta, las laderas y los acantilados de Bandiagara,
permaneciendo una pequeña parte en Burkina Fasso o Alto Volta. Pueblo muy
trabajador y esforzado, se dedican tradicionalmente al cultivo del mijo, el
arroz, el maíz y la cebolla, aprovechando las mínimas porciones de terreno
cultivable, llegando incluso a transportar el humus a zonas inaccesibles, que
han de regar llevando el agua al fondo del valle en calabazas u otros pequeños
recipientes, lo que supone un enorme esfuerzo.
La
lengua dogón está constituida por multitud de dialectos y es objeto de una
especial atención, considerada como un arte, teniendo incluso una lengua mística
secreta, conocida sólo por los iniciados el sigi’sol.
Desde la
ciudad de San, al sur del delta central del Níger, y hasta el país bambara
meridional y Costa de Marfil y Burkina Fasso, se extienden los miniankas, los
marka dialla, los bobo-diulas y los senufos, originarios todos ellos de los países
limítrofes. Los bobo, que constituyen la mayoría, son originarios de Bobo-Diulaso,
en Alto Volta, de donde toman su nombre,
y se dedican a la agricultura, especialmente al cultivo del algodón.
Los
moros, de raza blanca y provenientes de Mauriania, hablan el dialecto árabe de
su país de origen, el hassâniyya, llamado
también klâm el-bîdân o "habla de los blancos"; y los
tuareg, el tamayek o tamachek, conocido en otras zonas como tamahak, lengua
bereberer, cuyas variantes se hablan en todo el ámbito de expansión de los
bereberes, desde el Tuat y Tombuctú hasta el Fezzán y Zinder, desde el Air y
el Tibesti al Tanezruft y el río Níger, y desde la Qabîlya al Rif, donde se
usa un dialecto de la misma familia, el chelja selha) o zamaçijz (tamâzijt),
indudablemente el mismo nombre que recibe entre los tuareg, adaptado a la fonética
de los bereberes rifeños. Lostuareg, que en Malí son unos 250.000, y en el Níger
unos 500.000, descendientes de los bereberes, se asentaron primeramente en el
Adrar de los Iforas, al nordeste del país, y de allí emigraron,
posteriormente, hacia el Air, en el Níger, y constituyen uno de los grupos étnicos
más significativos del Malí, poseyendo una escritura propia, el tifinâr o
tifinâg, generalmente conocida y transmitida por las mujeres.
Los
fulanis, fulbé, pul o peul se hallan repartidos por una amplia zona que va
desde el Senegal al Chad, que abarca Malí y Níger, llegando incluso a Guinea,
Burkina Fasso, Nigeria y el Camerún. Probablemente originarios de Egipto, se
establecen en la zona de Sahel, con capitalidad en Mâsina (Macina), frente a
Mopti, en la orilla occidental del río Níger. Recibe este grupo racial, el más
numeroso después de los bambaras, nombres muy diversos según la región en que
se asientan, y así, son conocidos como wasulunkés, jasonkés, fula, fulanis,
pullo, fulbé o bororo, y, nómadas o sedentarizados, ocupan la parte meridional
del país.
La
lengua de los fulanis, llamada fulfuldé, forma parte del grupo negrítico de
lenguas africanas y parece tener origen en el Senegal, de donde probablemente
proceden estos pueblos, que se fueron extendiendo, con posterioridad, de oeste a
este.
El grupo
que más nos interesa aquí, el de los songhay, songay, sonría o sonay, tuvo
bajo los Askias un extenso y
poderoso imperio, con Gao como capital, que hizo despertar las apetencias del
sultán marroquí Ahmad al-Mansûr, el cual envió a su conquista al morisco
andaluz Yuder Pachá, al frente de un ejército compuesto por cuatro mil
moriscos granadinos, quinientos renegados cristianos de otras regiones de España,
más mil quinientos lanceros marroquíes y mil seiscientos acemileros.
Esparcida
por la curva del Níger, desde el lago Debo a Niamey, en ciudades tan
importantes como Gao, Bamba, Burem, Mopti, Gudam y Tombuctú, es con esta raza
songhay con la que se mezclaron los soldados españoles y marroquíes de Yuder
Pachá, naciendo el influyente grupo de los armas o lalûyis (laloudjis), que
conservan en su lengua songhay palabras y expresiones árabes y españolas,
aportadas por nuestros andalusíes y sus compañeros marroquíes.
Otros
pueblos, como los zerma, yerma o duerma, aunque de origen distinto, se asociaron
a los songhay, cuyas costumbres y lengua adoptaron.
No sólo
fueron soldados de Yuder Pachá los que transmitieron esa influencia hispano-árabe
hasta tan lejanos lugares, sino que muchos sabios y poetas arábigoespañoles
fueron a refugiarse a Tombuctú, que se había convertido en el gran centro
intelectual del Sudán y uno de los grandes centros científicos de todo el
mundo musulmán, llegando a ser su universidad, con sede en la mezquita de
Sakoré,
la hermana menor de las universidades de El Cairo, Córdoba, Fez o Damasco.
La
lengua songhay es hablada actualmente por unas 700.000 personas, desde Mopti, en
Malí, hasta Gaya, en Níger, prácticamente los dos extremos de la curva que el
gran río describe antes de enderezar su curso hacia el sur en busca de su
desembocadura en el Océano Atlántico.
Se puede
hablar de tres grandes divisiones de la lengua songhay: 1) el dialecto de
Tombuctú y la zona occidental, que incluye ciudades tales como Yenné (Djenné),
Mopti, Gundam y Niafunké; 2) el songhay propiamente dicho, dialecto de Gao y la
zona oriental, desde Amasey a Labezanga, y que engloba a ciudades habitadas
mayoritariamente por armas, como Bamba y Burem, y otras como Anzongo, cuyos
habitantes se llaman a sí mismos koroboro o "sedentarios"; y 3)
el dialecto de los zermas, que incluye el círculo de Tilaberi, en Malí, y el
de Niamey y Dosso, en el Níger.
Dentro
de esa división en tres grandes grupos se pueden distinguir hasta seis
dialectos con características diferenciadoras: 1) el de Gundam-Tombuctú; 2) el
de Gao; 3) el de Kado; 4) el wogo de Zinder, en las islas del río Níger, a
partir del Tilaberi; 5) ek zerma de Niamey y Dosso; y 6) el dendi de Gaya y
Dahomey, ya en los confines del actual Benín y Nigeria.
La
influencia de la lengua árabe sobre lenguas africanas como el swahili y el
hausa es bien conocida. No ocurre lo mismo con el songhay, que es conocido en
Europa sólo desde finales del siglo pasado, gracias a los estudios de Hacquard
y Dupuis, y los posteriores de E. Marie, ardant du Picq y A. Prost, obras que
aparecen detalladas en la bibliografía, y en las cuales nos hemos basado para
establecer la siguiente relación de palabras songhay de origen árabe y español,
aparte de los inestimables datos que nos
suministraron personalmente informadores tan autorizados como M. Hagnadoumbou
Touré, ex-alcalde de Gao, ex embajador de Malí en varios países, antiguo
alcaide de los Armas de Gao y verdadero hombre-biblioteca que conserva en su
prodigiosa memoria toda la historia de los Armas, su sobrino, M. Zakariya Touré,
actual alcaide de los Armas de Gao, el alcalde de Tombuctú, M. Abbas Kader (Abd
al-Qâdir) ben Barka, de origen marroquí, que amablemente nos recibió en su
casa y nos presentó a M. Baba Mamad Hasseyé, alcaide de la comunidad arma de
Tombuctú y jefe de la Oficina del Patrimonio Cultural.
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